1)-Empatiza con el entorno, es decir, puede ponerse en la situación de las personas (o incluso animales) con los que se relaciona y comprender mejor sus reacciones ante su presencia.
2)-Aprende de lo que ve para poder adaptarse al nuevo entorno.
3)-Impacta positivamente en el entorno con su presencia, favoreciendo el comercio justo y el enriquecimiento local, al tiempo que reduce al máximo su huella ecológica y cultural.
4)-Respeta las costumbres locales.
5)-Demuestra paciencia y comprensión ante situaciones que le resultan extrañas o absurdas según sus estándares.
6)-Reconoce la importancia de la dignidad de ambas partes, locales y extranjeros.
7)-Ahorra recursos usando los medios menos contaminantes y escogiendo rutas razonables en términos de distancias y tiempos.
8)-Ayuda a proteger los ecosistemas naturales, respetando la fauna y la flora local, y no contaminando.
9)-Educa y enseña también, especialmente a los niños, a que el viajero no es un regalo andante.
10)-Compra exclusivamente artículos que no perjudiquen los ecosistemas locales, y que no estén prohibidos.
Villa La Angostura > El bosque perdió su magia. El suelo está poblado por las cortezas desteñidas de arrayanes. Cientos de turistas recorren, con pies pesados, el entramado de escaleras y pasadizos que componen el recorrido. Decenas de arrayanes descoloridos se alzan como el vivo reflejo del bosque en la totalidad de los Parques Nacionales Nahuel Huapi y Arrayanes, en los cuales se avizora un gran cambio.
Por tratarse de un microclima muy particular, Villa La Angostura es considerado uno de los lugares de mayor riqueza en flora y fauna. Resulta una combinación tan atractiva, que según un informe de la Secretaría de Turismo, en los últimos 10 años 736.000 turistas visitaron la localidad.
Pero los factores que hacen a este lugar tan bello (temperatura, humedad, luz, cobertura vegetal) dependen de un delicado equilibrio, balance hoy en peligro por el progreso de esta pequeña aldea de montaña.
La creciente población nativa, estimada en la actualidad en 17.000 personas, sumada al creciente auge turístico de la región, derivó en la construcción de un promedio anual de 43.868 metros cuadrados en los últimos 10 años.
Si bien el debate está instalado en la pequeña ciudad, entre la sistemática utilización de los espacios naturales y sus recursos planteada por los progresistas y aquellos que pretenden defender el bosque nativo, la cruda realidad demuestra que en los últimos 30 años se perdió el 70% del bosque nativo.
Las Cataratas del Iguazú son Patrimonio Natural de la Humanidad (UNESCO) y ahora van por más. Ya pasaron a la segunda etapa en la votación por las 7 Maravillas Naturales del Mundo y cada año son visitadas por más de un millón de personas. A continuación, un periodista especializado en crónicas de viaje relata su primera los abismos verdes de la provincia de Misiones.
La primera vez que me aproximé a la selva misionera en Argentina –desde una avioneta- se me presentó como un oscuro laberinto donde imperaba un motivo vegetal que se repetía hasta el hartazgo. Allí abajo, a lo lejos, se levantaba un reino fortificado tras una muralla de árboles alineados tronco a tronco hasta el infinito. Una vez en tierra, frente las puertas de aquel reino, vi que la única forma de penetrar en él sería por un ‘’boquete’’ en la pared vegetal. Pero una vez adentro, descubrí que el obstáculo verde no tiene fin y nos condena a buscar un centro que nunca aparece, bordeando la tremenda densidad de un mundo de sombras que podría tragarnos para siempre.