La historia de los parques nacionales Capitulo 3 Muestras para armar

  A mediados del siglo veinte, con los primeros gobiernos peronistas, irrumpió la concepción de los parques nacionales como muestras intocadasde las diferentes regiones naturales de un país. Le servía de acicate la preocupación generada por la enorme capacidad transformadora que el avance tecnológico de la Posguerra había otorgado al hombre.

Costosísimas experiencias enseñaban diariamente que la naturaleza no era inagotable y se imponía salvar al menos una parte de la voracidad del “progreso”. Con esta premisa nacieron los parques nacionales El Rey, Río Pilcomayo y Chaco, a la zaga del impacto causado en las Yungas y la  región chaqueña  por la expansión forestal y agro-ganadera.

También data de esta época la creación del Parque Nacional Laguna Blanca, en otra región “marginal” para la preceptiva europeísta: la Estepa Patagónica.

El afán por completar el muestrario de nuestra eco-diversidad prosiguió luego con una generosa cuota de espontaneidad. De 1960 a 1981, se incorporaron a la red siete nuevas áreas (Formosa, Tierra del Fuego, El Palmar, Baritú, Lihué Calel, Calilegua y Laguna de los Pozuelos).

También se inauguró el Centro de Instrucción de Guardaparques, se formaron cuadros técnicos especializados, se avanzó mucho en el

conocimiento del patrimonio biológico de los parques y se introdujeron

los medios interpretativos. Pese a todo, la política cerrada de Parques

Nacionales ante las presiones del entorno atizó la enemistad de las provincias y establecer nuevas áreas protegidas -instancia que depende

del beneplácito provincial- se volvió una utopía. A tal punto que las últimas afiliaciones de ese período (Calilegua y Pozuelos) fueron decididas manu militari, pasando por alto la voluntad local.

Guía Visual Parques Nacionales de la Argentina ISBN: 84-8014-642-7 NIPO 311-05-029-7

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