La historia de los parques nacionales Capitulo 4 Un nuevo concepto

Con el regreso de la democracia, el ultraproteccionismo imperante cedió paso a una visión más integral. Bajo su influjo, las unidades de conservación dejaron de percibirse como meros refugios para especies amenazadas u oportunidades de acercamiento a la naturaleza. Saltó al primer plano su condición de bancos genéticos, garantía de procesos esenciales para la calidad de vida y el desarrollo económico, campo fructífero para la investigación científica y laboratorio de modelos productivos sustentables.

 De esta manera, los parques comenzaron a reencontrarse con las apetencias y esperanzas de su entorno humano.

Y el diálogo reemplazó progresivamente a la confrontación en sus tratos con las provincias. De 1990 a estos días, gracias a ello, Parques Nacionales pudo recobrar sus bríos fundacionales. Se agregaron a la red catorce áreas: Otamendi, Colonia Benítez, San Antonio, Sierra de las Quijadas, Pre Delta, El Leoncito, Campo de los Alisos, Mburucuyá, Los Cardones, San Guillermo, Talampaya, Quebrada del Condorito, Copo y Monte León. Además, el Monumento Natural Bosques Petrificados sextuplicó su superficie, el Parque Nacional Lihué Calel la triplicó y está a punto de incorporarse la Reserva Natural Pizarro, una conexión clave entre las selvas yungueñas y el Chaco Seco. En total: 1.003.208 hectáreas (50 veces la ciudad de Buenos Aires), que implicaron un significativo incremento en la representatividad ambiental del Sistema Nacional de

Áreas Protegidas (SNAP). Se logró sumar, por ejemplo, las primeras

muestras del Monte de Sierras y Bolsones, los Esteros del Iberá, el

Delta Paranaense, la Pampa y el Litoral Patagónico. No fueron los únicos avances. En 1996, con la creación de las Delegaciones Técnicas Regionales, la Administración  de Parques Nacionales (APN) inició un saludable proceso de descentralización. También amplió sus objetivos al estudio y la protección del patrimonio cultural incluido en las áreas que le fueron confiadas, derogando un absurdo divorcio. Y contribuyó a crear espacios de cooperación con pobladores, localidades vecinas, provincias y ONGs conservacionistas, como el co-manejo con las comunidades mapuches del Parque Nacional Lanin o el Corredor Ecológico de las Yungas.

La actual gestión de la APN busca profundizar estos lineamientos. Especialmente la integración de las unidades a su cargo con la sociedad local, regional y nacional, a través del manejo consensuado, modelos de desarrollo sustentable que respeten la diversidad cultural existente y una participación activa de los actores sociales, que garantice tanto su compromiso con la conservación del patrimonio natural y cultural como un control comunitario en el proceso de toma de decisiones. Una de las metas

centrales de la política en curso es contribuir a revertir los bolsones de pobreza y marginación presentes en algunas áreas naturales protegidas, sin perder de vista la protección ambiental. Así se espera que, a fines de la

década, el SNAP abarque no menos del 5% del territorio nacional (hoy comprende apenas el 1,3 %) y una representatividad cabal de nuestra diversidad ecológica. Para que este anhelo florezca aún hacen falta muchos pasos (entre ellos, la actualización de las leyes vigentes en la materia). Pero hoy importa destacar el arraigo de una concepción de los parques nacionales cargada de realismo, que ubica a la consideración social en el centro de la preocupación conservacionista. Al fin y al

cabo, como señala Barry Commoner en Ecología y acción social,

“cuando cualquier problema ambiental es analizado hasta sus orígenes, revela una verdad incontrastable: que la raíz de la crisis no se encuentra en la forma en que los hombres interactúan con la naturaleza, sino en la forma en que interactúan entre si. Que para resolver la crisis ambiental debemos resolver el problema de la miseria, de la injusticia social y de la guerra. Que la deuda con la naturaleza, que es la medida de la crisis ambiental, no puede ser pagada persona a persona en botellas recicladas o hábitos ecológicamente razonables, sino en la vieja moneda de la justicia social. Que, en fin, la paz entre los hombres debe preceder a la

paz con la naturaleza”.

Guía Visual Parques Nacionales de la Argentina ISBN: 84-8014-642-7 NIPO 311-05-029-7

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