50 años de Revolución
“Una vez en la vida”, me dijo un amigo cuando le comenté que no estaba seguro sobre dejar Edimburgo y mi vida “Edimburguesada” para ir a celebrar el 50 Aniversario de la Rev. Cubana “in situ”. M fue calentando la cabeza… y ahí fuí, tras 5 años de mi primera y última visita a Cuba. Sin embargo, esta vez, los malos presagio de gente que había estado por ahí ultimamente y mis buenas sensaciones de mi primera visita, me aterraban, ya que dicen que segunda parte nunca fueron buenas. La Habana, como todas las ciudades grandes, no me gusta mucho; pero esta vez NO visité la Habana. Bueno, por supuesto que pasé por el Malecón, Plaza de Armas, Catedrál, Plaza de la Revolución, … pero mi vida se centró en San Miguel del Padrón, un suburbio en el que estaba alojado con Martha y Orlando, que me cuidaban de maravilla. Era la madre (no el padre) de mi amigo Rodolfo, al que conocí por medio de Mirtha (su pareja, pero no la madre de su hija; ni él el padre de sus hijas; así es Cuba). Nos alojaron a mi y a dos argentinos, y éramos los únicos extranjeros del barrio; y los únicos obviamente que subíamos a la gua-gua (servicio pública de buses, que cuesta menos de un céntimo de euro). Así pude conocer gente que no estaba interesada en el turismo y “engañar” al turista (algo que por desgracia es bastante usual).
Conocí a un chico de Holguín que no solo insistía en que fuera a su casa de Holguín para su cumpleaños un mes mas tarde, sino que me compró maní, caramelos de menta, … O también como conocí a unos chicos en la celebración del Aniversario de la Revolución, que al principio no confiamos mucho pensando que nos querrían sacar algo de dinero, pero que no solo eso, sino que acabaron dejándonos dinero para pagar la cerveza… En fin, la otra Cuba. Los días 30, 31, 1 y 2 fueron hermosos.
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