1)-Empatiza con el entorno, es decir, puede ponerse en la situación de las personas (o incluso animales) con los que se relaciona y comprender mejor sus reacciones ante su presencia.
2)-Aprende de lo que ve para poder adaptarse al nuevo entorno.
3)-Impacta positivamente en el entorno con su presencia, favoreciendo el comercio justo y el enriquecimiento local, al tiempo que reduce al máximo su huella ecológica y cultural.
4)-Respeta las costumbres locales.
5)-Demuestra paciencia y comprensión ante situaciones que le resultan extrañas o absurdas según sus estándares.
6)-Reconoce la importancia de la dignidad de ambas partes, locales y extranjeros.
7)-Ahorra recursos usando los medios menos contaminantes y escogiendo rutas razonables en términos de distancias y tiempos.
8)-Ayuda a proteger los ecosistemas naturales, respetando la fauna y la flora local, y no contaminando.
9)-Educa y enseña también, especialmente a los niños, a que el viajero no es un regalo andante.
10)-Compra exclusivamente artículos que no perjudiquen los ecosistemas locales, y que no estén prohibidos.
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[...] una analogía entre placer y aprendizaje, de respeto y admiración por el entorno. Siguiendo el decálogo del turista responsable, serán viajeros dispuestos a disfrutar de manera adecuada el recorrido por estas [...]
Muy buena la info, muchos turistas muchas veces no la tienen en cuenta. Esto es necesario para que los locales le den un buen trato a los visitantes de cualquier destino.
Saludos.
Pablo.